Esto me sucedió el verano pasado con la que entonces era mi
novia, y que espero que vuelva a serlo pronto. Ella es alta morena,
con unos ojazos impresionantes, y unos pechos y un culo aún más
impresionantes. No diré nombres ni nada, porque tampoco creo que
interesen a nadie ¿no? Simplemente que ambos teníamos 24 años.
Esa noche habíamos salido a cenar con unos amigos, y después
a tomar algo en una de los típicos locales de verano al aire libre.
Ya en la cena habíamos bebido algo y la verdad es que íbamos todos
bastante alegres cuando llegamos. Una vez allí siguió la fiesta
bebiendo y bailando. Ella estaba vestida con un top brillante
bastante ajustado y unos pantalones aún más ajustados que hacían
que no pasara desapercibida su presencia en el local. Si ya sólo
con eso ya me volvía loco, además durante toda la noche ella no
había parado de rozarse conmigo y de vez en cuando disimuladamente
echarme mano al paquete. Yo me lo estaba pasando en grande hasta
que empecé a sentir los efectos de tanta bebida y a arrepentirme
por haberme tomado ese último whisky. Si es que el alcohol es
lo peor.
Después de estar un rato sentado dije que me iba al coche a ver
si se me pasaba, y ella un tanto preocupada decidió acompañarme.
La verdad es que me sentía fatal por haberle estropeado así la
diversión, pero tenía que irme. El coche estaba aparcado en una
calle no demasiado apartada y aunque no pasaba mucha gente, desde
luego no estaba desierta ni mucho menos.
Yo me senté en el asiento del conductor y ella lo hizo al lado
mío, ayudándome a reclinar un poco el asiento hacia atrás. Todavía
estaba un poco mareado así que cerré los ojos y me recosté en
el asiento hasta casi quedarme dormido. Ya se me estaba pasando
el mareo cuando ella apoyó su cabeza sobre mi y comenzó a acariciarme
el pecho. Yo abrí los ojos, sonreí y nos fundimos en un largo,
lento y apasionado beso. Casi si darme cuenta yo había empezado
a acariciarle sus pechos por encima del top, y es que de verdad
que no podía resistirme a esa tentación, a lo que ella respondió
bajando su mano buscando mi ya evidente erección. El beso se hizo
cada vez más y más apasionado, y yo notaba como ella se iba calentando
por momentos.
Yo suponía que todo iba a quedar en eso porque aún pasaba gente
por la acera y también algún que otro coche, pero de repente ella
me desabrochó el pantalón y metió su mano para sacarme la polla
y comenzó a masturbarme lentamente. Después de eso estaba tan
excitado que no me importó que la gente pudiera vernos y levantándole
el top por encima de los pechos le desabroché el sujetador y me
lancé a por sus tetas como un poseso. De vez en cuando pasaba
alguien así que ella se abrazaba a mi para que no pudieran ver
lo que estábamos haciendo. Pero una de las veces apoyó su cabeza
en mi pecho y fue bajando hasta colocarse acostada sobre mi polla
y se la metió de golpe en la boca. ¡¡¡Yo no podía creérmelo !!!
No era la primera vez que lo hacía, pero si la primera vez que
lo hacía en plena calle aunque no pasara mucha gente. Pasada la
sorpresa inicial eche la cabeza para atrás, cerré los ojos, y
me puse a disfrutar de la increíble mamada que me esta haciendo.
Yo seguí acariciándole las tetas por debajo del top, de manera
que no se viera desde fuera, aunque la verdad es que poco me importaba
ya si nos veían o no, y ella seguía acariciándome el capullo con
la lengua mientras mi polla salía y entraba de su boca.
Una de las veces que abrí los ojos vi como tres chicas que pasaban
junto al coche se quedaban mirando de reojo, e incluso una de
ellas se paró y se quedó mirando descaradamente mientras yo pensaba:
sí, sí, me la está chupando, ¡¡¡qué pasa !!!
Estuvimos así un buen rato hasta que nos iluminaron las luces
de un coche y ella se incorporó para volver a abrazarse a mi pecho,
escondiendo así mi polla y sus tetas. Tenía los labios húmedos
con una mezcla de saliva y los jugos que lubricaban mi erectísimo
miembro, y después de darnos otro apasionado beso me sonrió y
me dijo al oído "esta vez no se me escapa, así que relájate y
disfruta que pienso llegar hasta el final". No era la primera
vez que teníamos sexo oral, pero yo nunca me había corrido en
su boca porque tenía miedo de que se enfadase. Así que lo que
me dijo me puso más excitado de lo que ya estaba, y ella volvió
agacharse para meterse de nuevo el aparato en mi boca. Ahora me
lamía el capullo mientras me masturbaba con una mano y me acariciaba
los huevos con la otra. Mientras yo seguía con las manos en sus
tetas y mirando de reojo por si alguien pasaba, aunque ahora me
importaba menos todavía que antes.
¡¡¡Me estaba matando de gusto !!! y aunque sentía que iba a explotar
no quería hacerlo todavía, quería que esto durara para siempre.
Cuando ya no puede aguantar más descargué todo mi semen dentro
de su boca, a lo que ella respondió con una amplia sonrisa que
hizo que parte de la carga se le escapara entre los labios. Ella
se lo tragó todo y siguió chupándomela hasta que creí desmayarme.
¡¡¡Antes no quería que acabase ya ahora iba a perder el conocimiento
si no paraba !!!
Después de un rato se seco los labios con la palma de su mano,
me volvió a meter la polla en el pantalón, y se levantó sonriendo
y abrazándose de nuevo a mi. Yo seguí acariciándole las tetas,
a lo que ella respondió terminando de quitarse el sujetador y
volviendo a su asiento. Yo me recosté sobre ella y me puse a besarle
sus tetas mientras con una mano comencé a acariciarle la entrepierna
por encima del pantalón. Ya incluso a ella le daba igual que nos
pudieran ver y se levantó el top hasta el cuello mientras yo le
desabrochaba los botones del pantalón para poder meter la mano
dentro de sus bragas y acariciar su húmedo sexo.
Todo iba de maravilla hasta que un coche de policía apareció
al final de la calle y se aparcó muy cerquita del nuestro. Ella
se colocó la ropa como pudo y nos incorporamos como si no pasara
nada. Al final todo quedó en un susto, porque la policía iba un
portal cercano y no a darnos el coñazo. Superado el susto, terminamos
de arreglarnos y nos dispusimos a irnos. Ninguno de los dos quería
dejarlo así, pero ya no podíamos seguir allí, así que arranqué
el coche y nos fuimos a un lugar algo más apartado al que ya habíamos
ido alguna vez